Gabriela Basualdo: El Chamamé necesita una proyección específica

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El 16 de diciembre de 2020 esta expresión popular era designada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Aquella histórica 15ª Sesión del Comité Intergubernamental, se celebró en París (Francia). Desde el sector artístico, reclaman mayor acompañamiento.

A cinco años de la inscripción del Chamamé en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, se lograron avances significativos en términos de visibilidad, reconocimiento simbólico y proyección identitaria. Sin embargo, persisten desafíos estructurales de gran envergadura, propios de la gestión de un patrimonio vivo e inmaterial, cuya salvaguardia exige políticas públicas sostenidas, participación comunitaria e institucionalidad sólida.

En este contexto, se observa una baja institucionalidad específica en las estructuras del Estado provincial en relación con el chamamé. El Instituto de Cultura de la Provincia, regulado por la Ley Provincial Nº 6027/10 y sus decretos reglamentarios, define con claridad su objeto y atribuciones generales. No obstante, de acuerdo con la información pública disponible – incluidos organigramas oficiales -, no se identifica la existencia de una unidad autónoma, especializada y permanente dedicada exclusivamente a la gestión, salvaguardia y desarrollo del chamamé.

Si bien el Instituto organiza y participa activamente en la Fiesta Nacional del Chamamé y en diversas actividades vinculadas a esta expresión cultural, dichas acciones suelen instrumentarse a través de comisiones temporales, proyectos específicos o áreas transversales.

Esta modalidad, aunque valiosa, no siempre se traduce en una política pública contínua y de largo plazo, orientada de manera integral a la salvaguardia y gobernanza del chamamé. La comunicación institucional da cuenta de eventos y gestiones, pero no necesariamente de una estrategia permanente y sistemática en materia de patrimonio inmaterial.

Reconocimiento simbólico sin estructura de gestión dedicada

El chamamé fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia mediante la Ley Nº6206 /13 y, posteriormente, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2020 (15.COM). Esta doble consagración simbólica no ha sido acompañada, hasta donde lo evidencian los registros públicos, por la creación efectiva y sostenida de un ente colegiado que articule políticas de salvaguardia, investigación, financiamiento y proyección cultural específica.

En este marco, se ha contemplado lo siguiente: Artículo 3º Creación del Consejo Correntino del Chamamé. Autorízase al Poder Ejecutivo, a crear dentro del ámbito del Instituto de Cultura, el Consejo Correntino del Chamamé, con el objetivo de promover su valor cultural y turístico.

Sin embargo, dicho Consejo no ha logrado crearse como una institución plenamente operativa, con personería jurídica, presupuesto propio, reglamento interno y funciones vigentes claramente definidas.

Actualmente, muchos programas vinculados al chamamé funcionan de manera fragmentada, asociados a festivales, proyectos puntuales o eventos específicos. Se advierte la ausencia de una política interanual sostenida y de un equipo técnico estable que atienda de forma integral la salvaguardia, la formación, el registro de portadores, el apoyo a luthiers, la investigación etnomusicológica y la vinculación internacional. Esta dispersión limita el impacto real de la declaración de la UNESCO y dificulta la transformación del reconocimiento simbólico en políticas públicas sostenibles.

GABRIELA BASUALDO TRABAJÓ EN EL DOSSIER.

Funciones estratégicas del Consejo del Chamamé

Un Consejo del Chamamé debidamente constituido podría cumplir, entre otras, funciones como la formulación y ejecución del Plan Provincial de Salvaguardia del Chamamé, incluyendo documentación, archivo sonoro, formación de jóvenes, capacitación de luthiers y maestros de danza.

Coordinar la organización y reglamentación de la Fiesta Nacional del Chamamé y de circuitos regionales, garantizando transparencia, criterios claros de selección artística y políticas de inclusión.

Administrar un Fondo para la Salvaguarda del Chamamé, destinado a subsidios, microbecas, apoyo a giras, producción discográfica y proyectos educativos.

Promover la internacionalización del chamamé, mediante hermanamientos con festivales de Paraguay y Brasil, participación en circuitos del MERCOSUR y representación en foros vinculados a la UNESCO.

Diseñar e implementar programas educativos (cátedras, capacitación docente, materiales curriculares) y líneas de investigación en etnomusicología. Mantener un Registro Provincial de Portadores (músicos, bailarines, luthiers, compositores) y un repositorio audiovisual y documental.

Fomentar la innovación con identidad, promoviendo líneas de experimentación, residencias artísticas y proyectos interdisciplinarios que respeten la matriz chamamecera.

No se desconoce que varias de estas acciones ya se realizan de manera parcial; sin embargo, existe un alto grado de dispersión, que debilita su alcance y continuidad.

Resulta fundamental que este Consejo incorpore cláusulas efectivas de participación comunitaria: no debe concebirse como un órgano vertical, sino como un espacio colegiado, con predominio de las voces de los portadores, asociaciones y referentes del universo chamamecero.

Asimismo, es indispensable avanzar hacia un financiamiento transparente y democrático, contemplando, por ejemplo, la plena implementación de, La Ley de Mecenazgo de Corrientes, principalmente la Ley Nº6333 tomando como referencia modelos ya instrumentados en provincias como Chaco y Misiones.

Este año, la Fiesta Nacional del Chamamé se celebra bajo el lema “Refugio de nuestra identidad”. El desafío que ello plantea es claro: respetar la esencia, aceptar la diversidad de propuestas y continuar sembrando chamamé, con políticas públicas que estén a la altura de su valor cultural, histórico y simbólico.

(*) Fue integrante de la Comisión redactora de los Dossiers del Chamamé ante MERCOSUR y UNESCO, recientemente escribió el Libro Homenaje a Juancito Güenaga “El cultor del Chamamé” y es Consultora de proyectos Culturales

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