Corrientes, Chaco y Misiones exhibieron un respaldo sin fisuras a la agenda del Ejecutivo nacional. Sus senadores aportaron ocho de los nueve votos clave para la media sanción de la reforma laboral, en una señal de coordinación política con la Casa Rosada.
Los gobiernos de Corrientes, Chaco y Misiones exhibieron su alineación sin fisuras con la agenda legislativa de la Presidencia de la Nación. La excepción fueron los senadores que responden al gobernador Gildo Insfrán quienes votaron en contra como el kirchnerista chaqueño Jorge Capitanich. El liberal disidente por Formosa, Francisco Paoltroni, completó los 9 votos que cosechó la iniciativa libertaria.
Ese respaldo de nueve de los 12 senadores del Nordeste Argentino fue uno de los factores clave para que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional lograra la media sanción en el Senado. En la sesión del 12 de febrero, el proyecto obtuvo 42 votos afirmativos contra 30 negativos.
En Corrientes, el respaldo fue unánime. Los tres senadores nacionales por la provincia, Eduardo Vischi y Gabriela Valenzuela de la Unión Cívica Radical, y Carlos “Camau” Espínola de Provincias Unidas votaron a favor de la reforma. La postura reflejó una estrategia coordinada con el gobernador Juan Pablo Valdés, quien respaldó públicamente el proyecto y mantuvo diálogo con el Gobierno nacional durante las semanas previas al debate. La cohesión del bloque correntino fortaleció el bloque de apoyos provenientes del interior y sumó tres votos decisivos para la mayoría.
También desde Misiones llegó un respaldo pleno. Los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del Frente Renovador de la Concordia, acompañaron la reforma laboral tras una etapa de negociaciones con el oficialismo. Su voto positivo confirmó el alineamiento del espacio que conduce el gobernador Hugo Passalacqua con la agenda legislativa del Ejecutivo, en un contexto de acuerdos políticos vinculados al financiamiento y a obras para la provincia.
Desde Chaco, el aporte llegó tanto desde el radicalismo como desde el espacio libertario. La senadora Silvana Schneider, vinculada al gobernador Leandro Zdero, votó a favor del proyecto, en sintonía con la postura del Ejecutivo provincial, que avaló la modernización del régimen laboral como una herramienta para promover inversiones y empleo. En la misma línea se ubicó Juan Cruz Godoy, referente de La Libertad Avanza en la provincia y aliado político de Zdero, quien también acompañó la iniciativa en el recinto. Ese doble respaldo permitió consolidar el apoyo chaqueño al texto oficial.
A ese esquema de apoyos se sumó además el senador formoseño Francisco Paoltroni, referente del espacio liberal, quien también votó a favor del proyecto y defendió públicamente la necesidad de modernizar las normas laborales para ampliar el empleo formal. Su respaldo se integró al bloque libertario y contribuyó a ampliar la diferencia en la votación final.
En conjunto, los senadores del NEA aportaron un núcleo de votos determinante para que el oficialismo superara la instancia del Senado. Desde distintos espacios políticos UCR, La Libertad Avanza, bloques provinciales y aliados los representantes de la región confluyeron en el acompañamiento al proyecto, priorizando una estrategia de gobernabilidad y articulación con el Poder Ejecutivo.
Solo tres representantes del NEA manifestaron su oposición: José Miguel Ángel Mayans y María Teresa González de Formosa junto al exgobernador chaqueño Jorge Capitanich.
Fue el correntino Eduardo “Peteco” Vischi quien sintetizó los argumentos para acompañar al Gobierno nacional, luego de que aceptaran sacar el capítulo fiscal del proyecto de ley y aceptaran el reclamo de la dirigencia sindical de mantener los descuentos de cuota de afiliación de los trabajadores.
Planteó que la reforma aborda problemáticas profundas del mercado laboral argentino, que a su juicio está estancado por rigideces normativas e incentivos que desalientan la creación de empleo formal. En su intervención destacó que aspectos del proyecto como bajas de impuestos para las PYMES, mejoras en educación para la empleabilidad y reducción de costos para la creación de empresas responden a necesidades concretas del sector productivo y pueden contribuir a dinamizar la economía.
El senador también hizo hincapié en la importancia de superar la “grieta” política que, según él impide encontrar soluciones efectivas y llamó a que el debate sobre legislación laboral se dé “pensando en el crecimiento del país” más que en confrontaciones ideológicas.
En su discurso y en declaraciones posteriores, Vischi defendió la idea de que la reforma no busca “sacar derechos” de los trabajadores, sino modernizar un sistema legal que, a su entender, hoy desincentiva la formalización del empleo, particularmente entre jóvenes, quienes enfrentan altas tasas de informalidad.
Además, el senador mencionó que parte del debate previo llevó a eliminar del texto ciertos puntos sensibles como algunos relacionados con el Impuesto a las Ganancias para respetar la autonomía fiscal de las provincias y no afectar recursos que, afirmó, son clave para mantener la “paz social” y el equilibrio económico local.
Vischi también cuestionó los que denominó abusos sindicales en casos específicos, como ocupaciones de empresas que, argumentó, han terminado perjudicando la continuidad de negocios y el empleo, y defendió la creación de mecanismos como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) sin que esto se interprete “de forma maliciosa”, dado que dijo el sistema previsional se sostiene con aportes de toda la sociedad.
El alineamiento de los gobiernos de Corrientes, Chaco y Misiones con la Casa Rosada no se limitó a la votación en el recinto, sino que fue el resultado de una construcción política previa, basada en negociaciones, gestiones compartidas y acuerdos sobre agendas provinciales. En las semanas anteriores al debate, los tres gobernadores mantuvieron contactos con funcionarios nacionales para garantizar el respaldo a la iniciativa, a cambio de compromisos vinculados a obras públicas, asistencia financiera y programas de desarrollo productivo.
En ese marco, la reforma laboral se convirtió también en una prueba de gobernabilidad para las administraciones provinciales, que buscaron mostrarse como interlocutores confiables del Ejecutivo nacional. Para Corrientes, Chaco y Misiones, el acompañamiento al proyecto implicó consolidar su posición dentro del esquema de provincias dialoguistas dispuestas a respaldar reformas estructurales a cambio de previsibilidad institucional y participación en las decisiones estratégicas.
