José Castillo, economista, afirmó en diálogo con Canal E que el actual dólar “de equilibrio” convive con una inflación persistente y genera tensiones crecientes en el frente productivo.
El dólar se mantiene en torno a los $1.400 mientras la inflación no logra perforar el 2% mensual y se acerca más al 3%. Para Castillo, el debate vuelve a ser estructural: ¿equilibrio cambiario o atraso del tipo de cambio?
“Si vos mirás exclusivamente la situación del mercado cambiario y del mercado financiero, hoy podríamos decir que el tipo de cambio ha tenido un retroceso hasta colocarse alrededor de los 1.400 y el gobierno se siente cómodo con ese valor”, explicó.
Sin embargo, advirtió que la lectura cambia cuando se analiza el frente productivo. “Si yo me voy para el lado productivo, no te van a contestar lo mismo: te van a decir que es un tipo de cambio retrasado porque abarata los productos importados y no me permite exportar”, sostuvo.
Dólar estable, inflación persistente
Castillo planteó que el problema no es la “foto” actual sino la “película”. “Si tenemos un tipo de cambio que se aprecia y por otro lado una inflación que va al revés, que está aumentando, ¿qué va a pasar en la perspectiva si esto sigue?”, se preguntó.
El economista remarcó que, con una inflación mensual en torno al 2,5% o 2,9%, en pocos meses se genera una brecha cambiaria “insostenible” en términos reales. “No es que el dólar se devalúa junto con la inflación; se está apreciando con una inflación que no se detiene”, alertó.
Sobre el cepo, fue claro: el actual valor del dólar responde a una demanda aún restringida. “Si hoy eliminaras las restricciones del CEPO, tendrías un aumento de la demanda y por lo tanto el tipo de cambio subiría”, afirmó, y estimó que podría ubicarse en niveles de $1.500 o $1.600, lo que daría mayor alivio al sector industrial.
Aun así, el Gobierno prioriza la estabilidad financiera. “Ese veranito puede seguir unos meses más”, dijo en referencia al superávit comercial, la acumulación de reservas y el ingreso de dólares financieros. Pero advirtió: “Esto va creando desequilibrios hacia adelante si no parás la inflación”.
Riesgo país, FMI y la nueva medición de inflación
En paralelo, el riesgo país se mantiene por encima de los 500 puntos básicos. Castillo vinculó esa resistencia a factores políticos. “El nudo de la discusión del riesgo país sigue siendo la incertidumbre política y social”, sostuvo, y agregó que desde el exterior se preguntan si el Gobierno tiene “músculo político” para sostener el ajuste.
Respecto al cambio metodológico del índice de inflación, que debía comenzar en enero, fue tajante: “Tenía que haber empezado en enero. No había ninguna cuestión técnica para no hacerla”.
Según explicó, la nueva canasta pondera más servicios —justo cuando se esperan subas tarifarias— y ahí estaría la clave. “El gobierno quiere bajar la inflación pero todavía no terminó de acomodar precios relativos”, señaló.
Además, advirtió que la decisión no pasó inadvertida para el organismo internacional: “Al Fondo no le gustó nada esa modificación”, concluyó, en referencia a la negociación abierta con el Fondo Monetario Internacional.
