La UCR se sumó al rechazo de la suba en el Senado y se ensanchó la brecha con Diputados

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El clima en los pasillos del Senado de la Nación oscila entre la necesidad de gestos políticos y el pragmatismo administrativo. Tras el anuncio de La Libertad Avanza (LLA) de renunciar al último incremento salarial, el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) siguió el mismo camino. A través de un comunicado oficial, los senadores radicales expresaron su negativa a percibir las subas derivadas de las paritarias de los empleados legislativos, bajo el argumento de que los representantes no pueden ser ajenos al «sacrificio» que realiza la sociedad en este contexto de transición.

En esta decisión tiene un rol protagónico el senador correntino y referente del bloque, Eduardo «Peteco» Vischi. La postura correligionaria se expuso ante la sociedad argentina justo el día del militante radical (ver página 3) y busca alinearse con un principio de moderación, entendiendo que, si bien los aumentos son necesarios para los trabajadores del Congreso, no deberían impactar en las dietas de los legisladores. Sin embargo, la implementación de este rechazo tiene sus bemoles técnicos.

¿RENUNCIA O DONACIÓN?

GESTO DE AUSTERIDAD. El bloque radical, encabezado por el correntino “Peteco” Vischi, anunció que no percibirá el incremento del 12% acumulado que surge de las paritarias legislativas. Mientras en la Cámara alta los haberes brutos trepan por encima de los $12.000.000, en Diputados crece el malestar por una diferencia salarial que ya es casi del doble.

A pesar de la contundencia de los comunicados, en la práctica parlamentaria, «renunciar» a la dieta es un imposible administrativo. Los haberes se fijan por ley según módulos preestablecidos. Fuentes calificadas del Senado deslizaron con cierta ironía que estos anuncios suelen ser más «pasos de comedia» que realidades contables.

La propia presidente del cuerpo, Victoria Villarruel, fue tajante al respecto: al no tener injerencia directa en la definición de los porcentajes, recomendó a quienes no quieran percibir el aumento que lo donen. De hecho, propuso como destino la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. En el bloque radical ya acataron el guion: ante la imposibilidad de que la administración recorte el pago, están evaluando opciones de donación una vez que el dinero esté depositado.

Los números

Para el lector de a pie, las cifras que se manejan en la Cámara alta resultan impactantes. El acuerdo paritario contempla una suba escalonada:

  • 2% retroactivo a diciembre de 2025.
  • 2,2% en enero.
  • 2% en febrero.
  • 1,7% en marzo.
  • 1,5% en abril.

Este acumulado de poco más del 12% hace que un senador nacional pase de cobrar una dieta que rondaba los $10.700.000 brutos a superar la barrera de los $12.000.000 en el cuarto mes del año.

El contraste con Diputados

Mientras en el Senado se discute cómo desprenderse del aumento, en la Cámara baja el clima es diametralmente opuesto. Por una decisión de la presidencia a cargo de Martín Menem, el incremento paritario se aplicó exclusivamente a los empleados y no a los legisladores.

Esto ha generado un «abismo» salarial. Mientras un senador percibirá 12 millones de pesos brutos, un diputado nacional se queda estancado en los 6.500.000. Por este detalle, la queja no tardó en llegar, especialmente de los legisladores del mal llamado “interior del país”:

  • Logística: argumentan que deben costear traslados, alojamiento y comidas en Buenos Aires, muchas veces permaneciendo más días que los senadores por el ritmo de las comisiones.
  • Situaciones límite: «Hay diputados que terminan durmiendo en sus despachos porque no les rinde el presupuesto para un alquiler en Capital Federal», confió un legislador opositor.

Por ahora, la orden del Ejecutivo nacional es mantener la austeridad a rajatabla en la Cámara baja, lo que deja al Congreso con una estructura salarial de dos velocidades que promete seguir alimentando la interna parlamentaria.

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