La cuenta que no cierra de Adorni: sueldo de $3,5 millones y gastos de tarjeta por $17 millones

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En medio de una economía que golpea cada vez más fuerte a los trabajadores, un nuevo escándalo sacude al gobierno de Javier Milei. Esta vez el foco está puesto en Manuel Adorni, vocero presidencial durante gran parte del mandato y actual jefe de Gabinete, cuya vida de lujo contrasta con el ajuste que el oficialismo descarga sobre millones.

Los datos que comenzaron a circular en las últimas semanas muestran un patrón difícil de explicar: gastos con tarjeta de crédito por montos que superan ampliamente los ingresos declarados del funcionario y viajes en avión privado.

Todo esto ocurre mientras el gobierno insiste con el discurso de la “austeridad” y exige sacrificios a la población.

Gastos millonarios que no cierran

Uno de los puntos que generó mayor polémica son los gastos con tarjeta atribuidos a Adorni y su esposa, Betina Angeletti.

De acuerdo con información que comenzó a circular en los últimos días y fue difundida por periodistas como Pablo Duggan y Alejandro Bercovich, durante los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026 los consumos mensuales de la pareja habrían escalado a cifras cercanas a los 17 o 20 millones de pesos, llegando incluso a rozar los 30 millones en un bimestre.

El problema es evidente: durante ese período Adorni cobraba alrededor de 3,5 millones de pesos mensuales como funcionario.

La diferencia entre ingresos y gastos abrió la puerta a una denuncia por enriquecimiento ilícito presentada por la diputada Marcela Pagano, exintegrante del propio espacio libertario.
Consultado públicamente sobre el tema, Adorni respondió negando los números y asegurando que los consumos con tarjeta están protegidos por ley.

“Es falso. No hay manera de que se sepan los datos de los consumos de tarjeta de ningún argentino”, afirmó en el programa de Luis Majul del último domingo.

Sin embargo, al tratarse de un funcionario de alto rango, especialistas señalan que existen registros financieros públicos que permiten reconstruir movimientos crediticios generales, especialmente en el caso de personas políticamente expuestas.

Viajes de lujo en plena crisis

El escándalo creció aún más cuando se conocieron imágenes de Adorni viajando con su familia en un avión privado rumbo a Punta del Este durante un fin de semana largo.

El vuelo habría sido realizado en un Honda Jet, una aeronave de alquiler cuyo costo para ese trayecto puede ascender a varios miles de dólares.

Un amigo del funcionario, Marcelo Grandío —que además mantiene vínculos laborales con la televisión pública— intentó justificar el viaje con versiones contradictorias: primero dijo que había invitado a Adorni y luego aseguró que el propio funcionario había pagado su parte.
Ni siquiera quedó claro si existe una factura que respalde el pago.

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El episodio se sumó a otra polémica previa: el traslado de su esposa en el avión presidencial hacia Nueva York, donde acompañó al funcionario durante un viaje oficial. Todo esto mientras el propio Adorni había defendido públicamente medidas para impedir el uso de aeronaves estatales con fines personales.

Un escándalo más en un gobierno cercado por las denuncias

El caso estalla en un contexto donde el oficialismo acumula otros frentes delicados. Entre ellos, el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que sigue bajo investigación judicial en Argentina y en el exterior.

Las revelaciones surgidas de los peritajes al celular del empresario Mauricio Novelli volvieron a poner bajo la lupa a varios funcionarios y asesores vinculados al entorno presidencial. En esos registros aparecen contratos, pagos y negociaciones ligadas a la promoción del token que terminó denunciado como una estafa internacional.

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Incluso se menciona que distintos influencers y figuras públicas habrían cobrado miles de dólares para promocionar eventos vinculados a ese ecosistema cripto cercano al gobierno.

Aunque el caso aún avanza en tribunales, el escándalo golpea directamente al relato libertario de transparencia y lucha contra la corrupción.

Un contraste cada vez más evidente

La polémica en torno a Adorni explota además en un momento económico delicado. La inflación volvió a subir, los salarios siguen perdiendo contra los precios y se destruyen miles de puestos de trabajo.

A la par, la morosidad en créditos y tarjetas alcanza niveles que no se veían desde las grandes crisis económicas, reflejando el deterioro del poder adquisitivo de millones.

En ese contexto, las imágenes de funcionarios viajando en jets privados o acumulando gastos millonarios generan un contraste cada vez más fuerte con la realidad cotidiana de la mayoría.
El gobierno que llegó prometiendo terminar con los privilegios de la “casta” vuelve a quedar envuelto en denuncias, sospechas y escándalos que todavía esperan explicaciones.

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