Bancos y Gobierno: cede la tensión extrema del 2025 tras el REPO de Milei y Caputo.

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2025 fue un año muy difícil en la relación entre los banqueros nacionales y los funcionarios del Gobierno. Cuando comenzó el año pasado, se hablaba de una explosión del crédito, de confianza en la economía y de los planes de las familias y las empresas para endeudarse en proyectos personales y de producción, pero el año cerró, y muchos de los que se animaron, terminaron endeudados al borde de la quiebra, familias con créditos en mora o en refinanciaciones y balances bancarios que muestran retrocesos en las ganancias de años anteriores.

Un solo ejemplo bastará para graficar la desazón de fin de año. El Banco Macro, de las familias Brito y Carballo, reportó que su ganancia, medida en pesos constantes, cayó cerca del 35% contra nueve meses de 2024. La utilidad neta fue de $176.700 millones o unos u$s 128 millones, al tipo de cambio del 30 de septiembre de 2025.

El otro gran problema que generó un malestar profundo con la conducción económica de Luis Caputo y Santiago Bausili fue la política de tasas y encajes establecidas para frenar la volatilidad cambiaria registrada antes de la intervención del Tesoro estadounidense para calmar la cotización del dólar y la depreciación del peso.

La autoridad monetaria elevó el encaje mínimo sobre las cajas de ahorro y cuentas corrientes al 45 % en julio y al 50 % en agosto y llegó al 53,5 % en septiembre para contener el incremento del costo de vida y del dólar antes de las elecciones de octubre. Además, endureció las condiciones para los bancos al pasar de un cumplimiento promedio mensual a uno diario que llevó la tensión al máximo. Se trató de un torniquete de liquidez como no se registraba desde el año 1993.

Finalmente, pasada la elección de octubre, se flexibilizó el régimen, se pasó de la exigencia diaria a un promedio mensual, aunque mantuvo un piso de cumplimiento del 95%, para comenzar a dejar atrás el fuerte apretón aplicado antes de las elecciones legislativas, que había provocado una sequía de pesos y tasas de interés en niveles extremos, con Repos bancarios que llegaron al 250% TNA.

Un REPO o acuerdo de recompra, es una operación financiera donde una entidad vende un activo (como bonos) a otra organización, por dinero, con el pacto de recomprarlo en una fecha futura a un precio acordado, funcionando como un préstamo garantizado a corto plazo donde el activo actúa como colateral. Es crucial para la liquidez bancaria y la política monetaria, ya que permite a bancos y bancos centrales obtener o prestar fondos rápidamente, con el rendimiento siendo la diferencia entre el precio de compra inicial y el de recompra. 

El REPO crucial en las relaciones con los bancos de ABA

Precisamente, el reciente REPO, para saldar deudas del Tesoro, que se logró por una cifra cercana a los u$s 3.000 millones, con «seis bancos internacionales», que según supo iProfesional habrían sido: Santander,  BBVA, JP Morgan,  Bank of China, Goldman Sachs y Deutsche Bank con una tasa del 7,4%, a 365 días, vuelve a encarrilar la relación del gobierno de Milei con los grandes bancos privados de origen internacional. Porque en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) se encuentran algunos de los más allegados banqueros a Javier Milei y con quienes Luis Caputo trabaja para normalizar el sistema bancario durante el 2026.

ABA es una entidad que agrupa a bancos de capital internacional que operan en el país, fundada en 1999 para representar sus intereses y promover un sistema financiero sólido, según expresa su mandato, trabaja junto a otras asociaciones locales y públicas (como ADEBA y ABAPPRA). Representa una parte significativa de los activos, depósitos y préstamos del sistema bancario argentino.  Y, entre sus socios, los bancos españoles parecen ser los más afines a las políticas ultraliberales de Javier Milei. 

Ana Botín, presidenta ejecutiva del Santander, no lo oculta y hasta lo enseña orgullosa en sus redes, fotografiándose con el ministro Luis Caputo en la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, realizada en Washington el 12 de octubre pasado. Botín afirmó que ,«..Las políticas fiscales y monetarias sólidas y la desregulación han dado como resultado un crecimiento de más del 4% y una inflación que ha bajado de un nivel alto de dos dígitos a cerca del 2% mensual, un logro notable», escribió, dos semanas antes de las elecciones legislativas nacionales.

Para Luis Caputo, Ana Botín es sencilla y simplemente «una amiga de la Argentina».

La postura del BBVA

Pero, el BBVA, el otro gigante español, también podría considerarse amigo de la Nación. Además de participar en el reciente REPO, en un  informe presentado por su equipo de investigación económica, celebró el avance de las reformas estructurales luego de las elecciones en las que triunfó La Libertad Avanza y redactó que el programa de compras de reservas que anunció el BCRA «va en la dirección correcta». Y, si bien los hechos generarán unas relaciones más fluidas lo cierto es que para el 2026 el clima en las entidades bancarias es de precaución.

Porque los balances no mienten y así como el Macro presenta recortes también lo hacen casi todos los demás. En Argentina, el Santander sigue ganando dinero pero en el 2025 lo hizo bastante menos. Reportó un beneficio acumulado de casi $520.000 millones, con una caída del 46% interanual.

El Galicia y el Superville sufrieron más que los anteriores y todo se explica por un momento recesivo y de ingresos escasos que hacen impagable las deudas de muchas empresas e individuos. El Banco Central cerró el año confirmando que el sector privado presentó una rentabilidad negativa durante el tercer trimestre de 2025 y que la morosidad llegó a 4,2% en septiembre.

Desde febrero, la irregularidad en el repago de los créditos avanza sin pausa, pero la novedad es el salto en las familias: la cartera morosa trepó a 7,3%, mientras que en empresas se ubicó en 1,7% en una espiral que asciende lenta y metódicamente. Varios ejecutivos de primera línea financiera coincidieron en señalar a iProfesional que «sin el retorno del crédito, motor del crecimiento para financiar la actividad privada y empujar la recuperación económica en la que piensa el gobierno para este año, no se podrá hacer nada. Para ello es necesario seguir en la línea de normalizar la política de encajes. Allí está la clave». Aflojar el torniquete monetario.

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