Si bien en todos los ámbitos de la política cordobesa reconocen que la prioridad sigue siendo la conformación de una gran alianza opositora y que el diálogo permanece abierto, en las últimas semanas, algunos estrategas de La Libertad Avanza (LLA) comenzaron a estudiar variantes de cara a las elecciones para gobernador del 2027.
La idea de un frente amplio que aglutine a Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo es el eje central de cualquier proyección. Sin embargo, no es el único esquema. En los últimos días, desde el corazón del armado violeta, empezó a ser analizado un escenario electoral que prescinde de la figura del ex-diputado radical. Por ahora es simplemente un estudio, pero ha ganado terreno una posibilidad que hasta hace poco era impensada.
El malestar libertario no es fruto de un hecho aislado, sino de una acumulación de fricciones acumuladas. La presión de De Loredo sobre el armado ha sido el principal punto de conflicto. El detonante más reciente fue la “De Loredo session”, donde el radical, en medio de imágenes de próceres radicales e incluso bajo la música de un jingle de campaña, lanzó formalmente su candidatura con dardos hacia la oposición: “Van a intentar comprarnos, los unos y los otros, y algunos ya lo están haciendo. Pero el pueblo de Córdoba no nos va a traicionar”, afirmó. “Dejo hoy formalmente la campaña más larga, más extensa, que no tendrá otro destino que volver a gobernar la provincia”, cerró.
En clave 2027: De Loredo ratificó su candidatura y propuso una interna para ordenar al frente opositor
Si bien desde el deloredismo interpretaron el evento como una reunión de la tropa propia para impulsar la fortaleza política, en el sector libertario se leyó como un “apuro innecesario” que entorpece la construcción colectiva. En el entorno de Luis Juez —quien se anota en la compulsa asegurando que esta es su última oportunidad— la molestia es aún mayor. Sus allegados no dudan en calificar estos gestos como “mojadas de orejas”.
Encuestas en la mira. Un ingrediente que elevó la temperatura es la circulación de sondeos que posicionan al radical como ganador para 2027. Estos números no cayeron bien en La Libertad Avanza, donde contrapusieron estudios propios que aseguran que el mejor perfil para liderar el cambio es Gabriel Bornoroni, presentándolo como el ‘nombre natural’ para encabezar la propuesta que le quite la hegemonía al oficialismo provincial.
Un punto que potencia esta lectura es el respaldo popular que mantiene el presidente Javier Milei, cuya imagen positiva en la provincia supera el 70%. Este dato es vital para la estrategia libertaria: aseguran que el alto nivel de desconocimiento de un dirigente novel como Bornoroni no sería un impedimento frente a semejante apoyo presidencial. En este sentido, los estrategas de LLA recuerdan el caso de Gonzalo Roca, quien, siendo un outsider sin trayectoria, logró imponerse en las elecciones legislativas bajo el paraguas de Milei, demostrando que en el modelo libertario el peso de la marca y el aval presidencial superan la trayectoria tradicional.
Mensaje a los intendentes. En este contexto, el mensaje del entorno de Bornoroni es claro y presiona sobre el armado en el interior: “El momento de integrarse es ahora”. La advertencia de que los libertarios presentarán candidatos propios en todas las localidades de la provincia generó un efecto inmediato en el radar de los jefes comunales de la UCR. Estos ven ese despliegue como una amenaza directa a su representación y control territorial, lo que añade una preocupación lógica sobre la estabilidad de sus propios distritos. El legislador Matías Gvozdenovich, quien fue dos veces intendente de Arias, se manifestó en duros términos sobre esta presión que consideró innecesaria por parte de LLA.
Bajo este análisis, las encuestas actuales se enfocan en tres variables diferenciadas, dejando de lado la medición de un bloque opositor compacto: el oficialismo de Martín Llaryora, que ya anticipó su intención de ir por la reelección; el eje Bornoroni-Juez, que busca sintetizar el voto de cambio, y finalmente, la opción de De Loredo, evaluando el peso del radicalismo en un escenario de mayor autonomía.
Aunque los escenarios siguen abiertos y nadie descarta el diálogo, el clima ha cambiado. Las piezas del tablero comenzaron a estudiarse con claves diferentes a las de hace apenas un mes.
