Marcelo Porcel, el empresario acusado de supuestamente haber abusado de al menos diez compañeros de colegio de sus hijos de una escuela de Palermo, finalmente se presentó ante la Justicia para ser indagado. La audiencia tuvo lugar este miércoles, tras meses de reclamo por parte de las familias de los denunciantes, en las que el imputado se limitó a pronunciar dos palabras al hablar de su versión sobre lo sucedido: «Soy inocente».
A través de su abogado, Roberto Rallín, el hijo del creador de la extinta tarjeta Argencard negó las acusaciones que se le adjudican -por una serie de hechos que habrían ocurrido entre 2022 y 2024-, y adelantó que «presentará una declaración por escrito en los próximos días». Su indagatoria ante el juez nacional en lo criminal y correccional Nº50 Carlos Bruniard y el fiscal Pablo Turano ocurrió de forma virtual.
A más de año y medio de la causa, citan a indagatoria al empresario acusado de abusar a los compañeros de sus hijos
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
La imputación formal contra Porcel, de 51 años, es por «diez hechos de abuso sexual gravemente ultrajante por la multiplicidad de víctimas, corrupción de menores agravada y producción de representaciones de menores de sus partes genitales con fines sexuales». Los testimonios de las víctimas, recolectados en Cámara Gesell, describen un presunto patrón desarrollado que incluía la realización de reuniones o «juntadas» en su casa u otros lugares de su propiedad.
El empresario está en libertad, no tiene el pasaporte retenido y tampoco pesan sobre él restricciones para salir del país, hecho que generó polémica luego de que trascendieran diferentes viajes que realizó a Uruguay. El caso comenzó en julio de 2024 con la primera denuncia y con el tiempo se conoció que existe una medida cautelar que le prohíbe cualquier tipo de contacto con las víctimas, sus familias y testigos.
Además, no puede acercarse a menos de 300 metros del mencionado colegio del barrio porteño a la que asistían sus hijos ni a un histórico club de Buenos Aires en el que los jóvenes jugaban al fútbol. En rigor, los relatos señalan que algunos tocamientos habrían tenido lugar después de los partidos, implicando «masajes con aceites especiales».
En diálogo con el medio TN, el abogado Pablo Hawlena Gianotti, que representa a las familias de los damnificados, contó que la causa podría ampliarse ya que habría más víctimas. «Tenemos cuatro menores cuyos padres no se animan a presentarlos en el expediente porque están totalmente decepcionados con la actuación de la justicia», expresó.
En ese contexto, aclaró que habría otros dos jóvenes, que actualmente tienen más de 18 años, y que podrían sumarse al expediente. Entre ellos está uno de los hijos del acusado, sobre quien la Defensoría de Menores inició acciones de oficio porque «podría haber sido víctima también de las conductas desplegadas por su padre en relación a sus compañeros», afirmó el letrado.
«No necesariamente tuvo que tener algún tipo de interacción, tal como sucedió con los otros chicos, pero indudablemente estaba en el mismo lugar en los mismos momentos y la Defensoría instó la acción», aclaró.
La investigación inició con el relato de seis compañeros de uno de los hijos del imputado y, con el transcurso del tiempo, más personas se fueron presentando ante la Justicia. El fiscal Turano pidió dos veces la citación de Porcel: en diciembre de 2025, cuando le atribuyó siete casos de posible abuso; y el 25 de febrero pasado, momento en el que sumó a otras tres víctimas más.
La acusación contra el empresario
Mediante las «juntadas», el acusado buscaba captar la confianza de los menores, de acuerdo a la hipótesis principal. Los testimonios de los adolescentes -que al momento de los hechos tenían entre 13 y 14 años– fueron coincidentes entre sí, menciona la investigación judicial, en la cual se detalla que los abusos habrían sucedido en la vivienda familiar de Porcel, en un campo en la localidad bonaerense de Cañuelas, en un departamento y otro inmueble ubicados en el microcentro porteño.
En sus declaraciones, los adolescentes señalaron que los incentivaba a consumir bebidas alcohólicas (como vodka o tequila), a hacer competencias de resistencia, y apostar en plataformas virtuales. Una vez ganada su confianza, les ofrecía dinero a quienes lograban concretar «juegos» que supuestamente proponía, como que corrieran desnudos alrededor de una mesa.
“A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”, manifestaron dos de los denunciantes como una de las frases que el sospechoso solía repetir. En otros de los testimonios, se indicó que en los masajes pos partidos de fútbol para «piernas cansadas», habrían derivado en manoseos en sus zonas íntimas.
En los teléfonos que le secuestraron en el marco del caso, las pericias de la División Análisis y Pericias Tecnológicas (DAPT) detectaron más de 20 imágenes de interés para la causa, pero se hizo foco en cinco de ellas en las que se veía a jóvenes desnudos en distintos lugares, como en una habitación y un baño.
A principios de febrero, el Dr. Gianotti confirmó que Porcel había denunciado a los padres de algunos de los chicos porque supuestamente habrían querido extorsionarlo. «Nos presentamos directamente todos, padres, madres, e incluso los abogados intervinientes, ofreciéndonos la plena disposición para que seamos interrogados o convocados en calidad de testigo», dijo en ese momento.
FP
