Irán continuó con ataques contra Estados árabes del golfo Pérsico incluso después de que Israel señalara que evitaría golpear la infraestructura energética de la República Islámica, lo que alimentó la volatilidad en mercados sacudidos por la guerra en la región rica en petróleo.
Kuwait cerró varias unidades en su refinería de Al Ahmadi tras múltiples ataques. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita dijeron que interceptaron misiles y drones durante la noche hasta el viernes, mientras Baréin informó de un incendio en un almacén.
Por la guerra en Medio Oriente, anticipan aumentos en tickets aéreos
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Israel afirmó que atacó infraestructura en todo Irán, incluida la capital Teherán, mientras la República Islámica lanzó una nueva ola de ataques con misiles en represalia.
Los combates, que se han prolongado durante tres semanas, han dejado más de 4.200 muertos en toda la región y prácticamente han detenido el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, un punto crítico para cerca de una quinta parte de los flujos globales de petróleo y GNL. Los ataques de Irán a sitios energéticos clave se han moderado desde un máximo alcanzado previamente esta semana, lo que ayudó a que los precios del petróleo bajaran tras tocar un nivel cercano al máximo en casi cuatro años.
Aun así, persisten riesgos de daños duraderos en el suministro energético, con Catar señalando que casi una quinta parte de su producción de GNL ha quedado fuera de operación por hasta cinco años. Las consecuencias de la guerra se están extendiendo globalmente, con aumentos ya visibles en combustibles, transporte y costos domésticos.
Israel dijo que dejaría de apuntar a infraestructura energética tras un ataque al mayor yacimiento de gas de Irán que provocó represalias y generó un reproche del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Israel actuó solo”, dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu en una conferencia de prensa el jueves, después de que funcionarios israelíes afirmaran previamente que habían informado a EE.UU. sobre el ataque al campo South Pars.
Netanyahu también dijo que las fuerzas israelíes ayudarían a los esfuerzos de EE.UU. para reabrir el estrecho de Ormuz y que la guerra terminaría antes de lo que algunos anticipaban, comentarios que ayudaron a calmar los mercados en un día en que los precios de la energía habían vuelto a dispararse.
Para Washington, los costos de la campaña contra Irán que lanzó junto con Israel el 28 de febrero son cada vez más claros. El jueves, Irán dijo que su defensa aérea “dañó gravemente” un caza furtivo F-35 de EE.UU., mientras el Comando Central estadounidense señaló que una de las aeronaves realizó un aterrizaje de emergencia y el piloto se encontraba en condición estable.
IA y desinformación: la guerra narrativa se intensifica en Medio Oriente
El Pentágono ha solicitado al Congreso US$200.000 millones adicionales para financiar la guerra, según una persona familiarizada con el asunto. La enorme solicitud de fondos sugiere que EE.UU. se prepara para un conflicto prolongado, aunque el secretario de Defensa, Pete Hegseth, restó importancia a esas preocupaciones y dijo que el país está “en línea” con sus objetivos de guerra.
La administración Trump avanzó el jueves con ventas de armas por US$23.000 millones a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania, con el objetivo de reforzar las defensas de esos países ante los ataques, según un portavoz del Departamento de Estado.
Los lanzamientos promedio de misiles y drones de Irán han caído cerca de 81% hasta el jueves desde su pico del 1 de marzo, según análisis de Bloomberg Intelligence. Los Estados del Golfo liderados por Emiratos Árabes Unidos han soportado la mayor parte de los ataques iraníes.
Incluso los pocos proyectiles que logran atravesar las defensas aéreas del Golfo pueden tener un impacto desproporcionado.
Catar informó el jueves de “daños extensos” en la mayor planta de exportación de GNL del mundo, con QatarEnergy señalando que los ataques costarán unos US$20.000 millones anuales en ingresos perdidos.
Arabia Saudita dijo que un dron impactó su refinería Samref en el mar Rojo, una ruta clave de salida para el mayor exportador de petróleo del mundo. El reino también afirmó haber derribado misiles balísticos dirigidos hacia la capital, Riad.
Irán ha reducido los ataques de represalia contra instalaciones energéticas regionales en respuesta a llamados a la desescalada, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, al tiempo que advirtió que Teherán mostrará “cero moderación” si su infraestructura de petróleo y gas vuelve a ser atacada.
El petróleo retrocedió desde su cierre más alto desde julio de 2022, mientras EE.UU. e Israel buscaban tranquilizar a los inversionistas inquietos por los combates de esta semana. El crudo Brent cayó a alrededor de US$108 por barril, mientras el West Texas Intermediate para mayo se situaba cerca de US$94.
Crisis en Medio Oriente: tensiones entre Estados Unidos, Irán y la OTAN complican el escenario global
Los últimos ataques aumentaron la posibilidad de que otros países se sumen al conflicto. El ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Faisal bin Farhan Al Saud, dijo a periodistas en Riad el jueves que la contención del reino no es “ilimitada” y advirtió que podría tomar acción militar. La relación entre el reino y Teherán se ha “quebrado completamente”, añadió.
Irán concentra más de tres cuartas partes de las víctimas mortales de la guerra. Más de 1.000 personas han muerto en Líbano, donde Israel libra una guerra paralela contra militantes de Hezbolá alineados con Irán. Decenas más han muerto en Medio Oriente, mientras EE.UU. ha perdido 13 militares y al menos 16 aeronaves y drones.
GZ
