Economía ajusta su estrategia monetaria ante la desaceleración de la actividad

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Analistas financieros evalúan el futuro del carry trade en un contexto donde la inflación y la recesión compiten por prioridad en la política económica. Los mercados observan cambios tácticos del Banco Central.

El rebalanceo de la política económica, tensionada entre la lucha contra la inflación y el freno a la actividad, mantiene atentos a los mercados financieros, donde se especula sobre el futuro del carry trade que aseguró la estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.

Muchos operadores consideran que el tiempo del carry trade podría estar llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés y la revalorización del peso. Juan José Vázquez, de Cohen Aliados Financieros, aconsejó a quienes estén muy expuestos en pesos considerar tomar ganancias. «La variable a monitorear es el tipo de cambio real multilateral», explicó.

Por su parte, el economista Christian Buteler recordó que los inversores que apostaron al peso argentino cerraron el primer trimestre con ganancias superiores al 20% en dólares, gracias a la combinación de un dólar que cayó nominalmente y bonos indexados por inflación (CER). Esta dinámica, señaló, creó un «círculo virtuoso temporal» de mayor demanda de pesos y menor presión sobre el tipo de cambio.

Sin embargo, este «veranito financiero» coincide ahora con un cambio táctico en la política monetaria. Buteler explicó que, lejos de señalar una victoria sobre la inflación, este giro revela la urgencia por sostener la actividad real. El Banco Central estaría tolerando tasas de corto plazo que se vuelven negativas frente a expectativas de inflación en alza, con el objetivo de que el crédito fluya hacia sectores productivos y el consumo no se contraiga más.

El costo inmediato de esta estrategia, según el analista, se refleja en las expectativas, ya que los formadores de precios pueden interpretarla como una señal de que la inflación ya no es la prioridad absoluta. La cosecha gruesa y la rotación de inversiones hacia pesos indexados ayudarían a contener la demanda de dólares y sostener temporalmente este enfoque.

No obstante, este equilibrio se considera frágil en un contexto de presión inflacionaria y el efecto del aumento del precio del petróleo en los costos internos. Buteler advirtió que si la inflación repunta, el Banco Central enfrentará el clásico dilema de priorizar la actividad o la credibilidad antiinflacionaria.

En medio de este escenario, el gobierno realizó una exitosa licitación de deuda en marzo, logrando un rollover superior al 138% y colocando un nuevo bono en dólares. Según análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), este instrumento apunta a maximizar el uso de los dólares disponibles en el sistema para hacer frente a vencimientos, lo que, a su vez, le permitiría al BCRA desacelerar el ritmo de compras de divisas y utilizarlo como ancla antiinflacionaria.

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